El empresario californiano Paul Wagner anima a la comarca a vincular el enoturismo a la gastronomía, la historia y el paisaje
Hay que lograr que en la Rioja Alavesa el turista se lo pase bien
LINO MONDRAGÓN.
A pasarlo bien y no sólo a aprender de vinos. Ni siquiera a comer opíparamente y disfrutar de la buena mesa, ni tampoco a quedarse en la arquitectura, la historia o el paisaje. «Tienen que conseguir una oferta global, que combine todos esos aspectos, en los que están muy bien dotados, y que los turistas vengan a la Rioja Alavesa disfrutar, a relajarse, a gozar de la vida». Tan contundente mensaje resumió ayer la intervención del experto californiano en enoturismo Paul Wagner en Laguardia. Y lo hizo ante un centenar y medio de especialistas y profesionales del sector turístico vasco, en la jornada de apertura de la itinerante Semana del Turismo.
Desde una perspectiva tan clara, a nadie extrañó que Wagner un especialista mundial en la promoción del Napa Valley de California y asesor de los viticultores franceses de Burdeos recomendara a los bodegueros alaveses abiertos al enoturismo que «no traten a los visitantes como estudiantes del vino, aprendices de enólogos, sino como a gente que viene, por encima de todo, a disfrutar y pasarlo bien».
Lo dijo también de otra manera, con otras palabras. «La Rioja Alavesa tiene que conseguir que cuando un psicólogo te recomiende relajarte y romper con la inercia durante unos días, te acuerdes de ese viaje que hiciste al País Vasco, de ese par de días geniales o de esa estancia tan agradable que te ha contado un amigo», resumió Wagner, un norteamericano de 55 años.
El experto subrayó ante su audiencia que la Rioja dispone de «más recursos que los que poseemos nosotros en el Valle de Napa», con todos sus alicientes centrados en las bodegas y en la gastronomía, una faceta en la que goza de cinco estrellas Michelin.
«Ustedes tienen un patrimonio natural y paisajístico muy rico, una arquitectura variada -desde dólmenes prehistóricos a modernos edificios de Calatrava o Gehry-y, sobre todo, una historia maravillosa que se refleja en sus preciosas villas medievales», piropea.
El reto es trabajar una imagen que englobe y sume todas esas posibilidades. A su juicio, las claves pasan por definir un mensaje, identificar con claridad a los destinatarios y ponerse luego a trabajar en cómo se traslada a los potenciales visitantes. «Tienen todavía mucho por hacer. Hablan de cosas sueltas pero no han recogido todavía toda su oferta en una pocas palabras», asegura.
¿Cuáles podrían ser? Wagner ironiza cuando se le pregunta cómo traduciría él ese codiciado mensaje. «Me tendrán que pagar un buen dinero por ello», dice, pero a renglón seguido avanza su impresión de que debiera intentar «reflejar todo ese encanto que tiene que ver con cinco mil años de historia pero también con un presente dinámico y vibrante».
El experto no ahorró un último consejo. «Deben proteger todo lo que hace especialmente atractiva la Rioja Alavesa, el paisaje natural pero también las villas medievales cargadas de historia. Tienen que luchar contra las construcciones feas. Y deben hacerlo unidos», sentenció.
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