Los vinos kosher españoles cautivan al consumidor estadounidense

La combinación de modernas técnicas de enología con otras prácticas más artesanas y costumbristas, incluso culturales y religiosas, ha posibilitado que los caldos españoles se hayan asentado en el exigente mercado kosher estadounidense. Recientemente, el prestigioso rotativo “Chicago Tribune” recomendaba en sus páginas los vinos kosher españoles como “la mejor elección, en términos calidad-precio, para la celebración de las festividades religiosas que marca el calendario judío”.

Este hecho es resultado de la excelente calidad del producto vinícola nacional y un reflejo directo del interés del mercado norteamericano por los caldos y resto de productos agroalimentarios españoles, circunstancia a la que no ha podido escapar el segmento kosher (productos aptos para su consumo por la comunidad hebrea al haber recibido la certificación rabínica). A pesar de que la producción kosher nacional es prácticamente testimonial, cabe resaltar la creciente importancia que están adquiriendo sus vinos en los mercados exteriores, ya que se trata, según el presidente de la Kosher Wine Society (Sociedad de Vinos Kosher de Nueva York), Aron Ritter, “de caldos que merecen la pena, ya que armonizan estupendamente con los alimentos que tradicionalmente se sirven y degustan en el Seder Pascual y el resto de celebraciones litúrgicas”.

Y esto lo sabe muy bien la cooperativa vinícola tarraconense de Capçanes, pionera en España en la elaboración de vino kosher. Su ‘Peraj Ha’abib’ (‘Flor de Primavera’) se ha convertido, por méritos propios, en uno de los caldos de referencia para la comunidad hebrea, obteniendo el calificativo “de mejor vino kosher del mundo no vinificado en Israel” por numerosos prescriptores de opinión especializados. Además, su producto estrella es uno de los pocos vinos con permiso de importación en Israel.

Capçanes ha sabido aceptar el reto que supone la oportunidad de elaborar un producto totalmente diferente, ceñido a unos estrictos preceptos religiosos y a un riguroso proceso de elaboración, sin perder de vista el referente de la calidad, elemento que les ha dotado de una notable proyección internacional. Así, la bodega es responsable de la elaboración del primer vino kosher en suelo español desde la expulsión de los judíos en el año 1492, una apuesta que les ha procurado, hoy en día, unas cifras de exportación cercanas al 75% de su producción (anualmente procesan cerca de 25.000 botellas de kosher), permitiendo a la cooperativa estar presente con sus caldos en más de 35 países del mundo, tal y como afirma su directora de Marketing, Sandra Aulló.

En la actualidad, Estados Unidos y, en especial la numerosa comunidad judía de Nueva York, copa el 40% del volumen de sus exportaciones, sin olvidar el papel que juegan en sus labores de comercialización y venta los mercados de Israel, Reino Unido y Alemania. Los objetivos a corto y medio plazo pasan por posicionarse con fuerza en los mercados asiáticos (Tailandia, Corea del Sur, China y Filipinas, fundamentalmente). Para ello, instrumentarán una serie de acciones promocionales centradas, básicamente, en la participación en ferias internacionales de referencia (Vinexpo, etc.) y el fomento del enoturismo.

Excelentes perspectivas de crecimiento

Conscientes de que se trata de una magnífica oportunidad comercial, varias bodegas españolas de diferentes regiones vitivinícolas y denominaciones de origen (Tagonius en Madrid; Elvi Wines en la Ribera del Júcar; o Ramón Bilbao en Haro, provincia de La Rioja, por citar algunas de las más conocidas) se han lanzado a la elaboración de vinos kosher (puros), aquellos ritualmente aptos para la religión judía y que están permitidos por el Kashrut, el conjunto de estrictas normas de higiene y reglas alimentarias prescritas por la Torá, libro de la Ley de los judíos.

Todas ellas han asumido satisfactoriamente el desafío de elaborar unos caldos claramente diferenciados, sabedoras de la importancia que el vino desempeña en la liturgia hebrea (su significado se asocia a la “Acción de Gracias”, ya que representa la prosperidad que consiguieron al establecerse en la “Tierra Prometida” asignada por Dios). Por ello, han decidido centrar parte de su producción en la confección de unos vinos que, para lograr su certificación, deben cumplir obligatoriamente con unos estrictos controles en su proceso de producción, en el que intervienen, únicamente, las manos de judíos ortodoxos.

Pero el consumo de productos kosher va más allá del vino y de la propia comunidad judía. Actualmente, el disfrute de los alimentos y bebidas que cumplen los preceptos sagrados hebreos ha dejado de ser patrimonio exclusivo de los seguidores del judaísmo, y no resulta extraño que los alimentos certificados (obtenidos bajo una rígida normativa y férreos procesos de elaboración) hayan ganado una significativa cuota de mercado. Nos encontramos, pues, con un segmento en pleno proceso de expansión que presenta altas tasas de crecimiento en los últimos ejercicios.

Por ejemplo, los datos recogidos en el último informe de la consultora Mintel International y publicados por la revista especializada “Specialty Food Magazine” sobre el mercado de los productos kosher en Estados Unidos resultan muy significativos y alentadores. El volumen de negocio alcanzó los 12.500 millones de dólares (9.210 millones de euros) en 2008, con un repunte en la última década cercano al 15% anual. Por otra parte, cabe reseñar que hay cerca de 110.000 productos certificados en el mercado local, y cada año se suman en torno a 2.000 referencias gastronómicas más.

Del mismo modo, Mintel sugiere que el mercado de alimentos kosher está creciendo “no tanto por motivos religiosos, sino porque consumidores de diversas procedencias sociales tienen la percepción de que este tipo de productos son más seguros e indican su composición, procesamiento, envasado y empaquetado de forma más clara”. Así pues, nos encontramos con un perfil que ya no se circunscribe únicamente al integrante de la comunidad judía, sino que también incorpora a otro tipo de clientes, como vegetarianos, personas afectadas por alergias o intolerancias alimentarias y aquellos más preocupados por un mayor nivel de seguridad e higiene en la preparación y fabricación de la comida y la bebida que han de consumir. Y esta es una circunstancia de la que podrían beneficiarse todas aquellas compañías españolas con intereses en la industria agroalimentaria y en el sector de la restauración.

Por lo pronto, el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX) continúa ejecutando una campaña muy activa en materia de promoción del sector vitivinícola español a través de Vinos de España (Wines from Spain), la marca creada por ICEX para agrupar las actividades promocionales orientadas a difundir los vinos españoles en el exterior.

ICEX – 30-04-09

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