Valbusenda, la bodega del siglo XXI

Taboada aspira a vender vino pero sobre todo enoturismo, con su espectacular proyecto

G. ALONSO. Simón García Taboada, que es hombre hecho a si mismo, a imagen y semejanza de su padre, el célebre curandero Evaristo García López que alcanzó fama durante décadas en las comarcas del noroeste provincial por su habilidad innata para recomponer huesos, ha levantado un monumento a la cultura del vino en un paraje natural próximo a Peleagonzalo que se llama Valbusenda. Y ese mismo nombre recibe la bodega que García Taboada, junto con su socio, Félix Revuelta, inaugura mañana y que nace con un objetivo comercial evidente: vender vino de gama alta pero sobre todo vender enoturismo, pues junto a la bodega se construye un hotel de cinco estrellas con los últimos adelantos en la cultura del “wellness” basados en la hidroterapia. Y como guinda del macroproyecto turístico, un campo de golf de 18 hoyos en un entorno natural privilegiado, rodeado de encinas y de viñedos.
Los propietarios de Bodegas Valbusenda, que abre sus puertas mañana en presencia de autoridades regionales, provinciales y locales de distinto signo político, han hecho una apuesta decidida por el enoturismo, a sabiendas que esta modalidad que vincula el turismo con la vitivinicultura está en auge y lo estará aún más en el futuro.
Visitar esta nueva bodega, la más espectacular, sin duda, de la Denominación de Origen Toro, y una de las más asombrosas de la región, por su intrépido diseño, de cuya paternidad es responsable el arquitecto Leocadio Peláez Franco, es facilitar al turista un recorrido guiado por el mundo del vino. Sobre una superficie de más de dos mil metros cuadrados, cualquier visitante podrá presenciar, en directo, el proceso de elaboración de unos caldos con vocación de alta gama, a través de una diáfana pasarela de espacios abiertos sin que su presencia, ojo avizor, interfiera en el proceso que sigue la uva durante el plazo de vinificación, desde la llegada del fruto de la vid en remolques y camiones hasta la salida de las botellas en transporte rodado en busca de los principales mercados nacionales e internacionales.
Valbusenda cuenta con 15 hectáreas de viñedo propio y controla la viticultura de otras 80 hectáreas de viñedos viejos repartidos por cinco distintos municipios de la Denominación de Origen toresana (Morales de Toro, Pedrosa del Rey,San Román de Hornija, Peleagonzalo,Valdefinjas y Venialbo). Y la vendimia se realiza “a la carta” determinando el momento óptimo de recolección que corresponde a cada parcela. La bodega, con una capacidad de almacenaje de 750.000 litros de vino, alcanzará una producción media de 275.000 botellas. Para el reposo de los caldos cuenta con 430 barricas de roble francés y americano.
Si el recorrido por las instalaciones es asombroso, más aún lo son algunas de las novedades tecnológicas que Valbusenda incorpora a su bodega. Se tarta de un sistema innovador de vinificación que es pionero en la comarca vitivinícola de Toro y que se denomina “Ganímedes”. Este sistema consiste en «la utilización del carbónico producido en la fermentación para hacer bazuqueos más homogéneos», según explican responsables de la bodega.
La fermentación maloláctica del vino se realiza en madera, y es en este momento de la vinificación en el que se produce otra de las novedades técnicas desconocidas hasta ahora en Toro: el “barrell in box” . Estas cubas exagonales con paneles de madera son modernos recipientes formados por diversos tipos de roble para envejecer el vino y que fácilmente permiten cambiar el porcentaje de superficie de madera en contacto con el caldo, siendo posible combinar diversos robles e ir cambiando cada cierto tiempo el que estime el enólogo de acuerdo a las características de los vinos la madera de cada una de las seis caras del exágono.
García Taboada, el zamorano de Ferreras de Abajo forjador del fenómeno dietético “Zamodiet”, con tiendas repartidas por distintos países, desembarca en el mundo del vino con una bodega que parece un museo de atrevido diseño, obra del arquitecto Leocadio Peláez Franco.

La opinión de Zamora

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